smaller text tool iconmedium text tool iconlarger text tool icon

 

Es importante tener cuidado de nuestro cuerpo. Consumir variedad de alimentos que nos provean de proteínas y vitaminas, y tener una rutina de ejercicios (salir a caminar, andar en bicicleta, practicar algún deporte, etc.), nos proporciona bienestar y un estilo de vida saludable.

Así como cuidar nuestro cuerpo es necesario; también lo es cuidar nuestro interior.

Debemos establecer un hábito en nuestra vida.

 

Esto nos dice la Biblia:

“¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios?..” 1 Corintios 6:19

 

Cuando Dios creó al ser humano, no solo lo creo con un cuerpo, también le otorgo alma, espíritu y la capacidad para relacionarnos con otros.

Los hábitos que ejercemos, seguramente los hemos practicado durante algún tiempo y ahora son parte de nuestra vida diaria.

Ejemplo: cuando éramos pequeños nos enseñaban la importancia de higienizarnos (bañarnos, lavarnos los dientes, las manos, etc.), seguramente hoy no hace falta que nos lo mencionen; ya es una costumbre.

Lo mismo pasa con los hábitos espirituales, hay que comenzar a practicarlos día a día hasta que se convierten en parte esencial de la vida.

 

Todo hábito o disciplina requiere de tiempo y dedicación para que sea exitoso.

¡Dios nos ha regalado las disciplinas espirituales para que las desarrollemos en nuestra vida cotidiana!

Podemos relacionarnos perfectamente bien con Él día a día y también invertir tiempo en cuidar esa amistad… ¿Es Jesús tu mejor amigo?

Él nos ha entregado y enseñado una de las forma para relacionarnos con el de una manera más profunda.

 

LA ORACION

“Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá”.. San Juan 15:7

 

La oración es hablar con Dios. Es una conversación donde hablamos y él habla a nuestro espíritu.

Dios quiere que le pidamos, pero también debemos agradecer por todo lo que es y por todas las maravillas que cada día hace con nosotros. (Nos brinda su amor incondicional, protección, compañía, y muchísimo más).

 

Cuanto más tiempo invertimos en nuestra oración, mas veremos obrar a Dios en nosotros.

 

RECUERDA: ES CONVERSAR CON DIOS!