La muerte es algo incierto, genera dudas, inseguridad, temor, desconfianza en las personas. Pero hay algo seguro: Todos algún día moriremos.
Para Dios la muerte no es como la vemos nosotros, simplemente significa la separación entre el espíritu y el cuerpo. No dejamos de existir, no estamos destruidos ni aniquilados.
Ahora bien, la pregunta es ¿Qué hay después de la muerte? El Señor es claro: Vida eterna (en el cielo) para los que creen en Él y castigo eterno (en el infierno) para aquellos que no creyeron en Él.
E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna. Mateo 25:46
Al morir pasamos a estar en la presencia de Dios como recompensa de haber creído en su hijo Jesucristo:
De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. San Juan 5:24
Desde ahora, como cristiano, debes pensar que la muerte es algo incluso beneficioso, salimos de este mundo donde hay aflicciones y tristezas y pasamos a estar en la gloria de Dios.
Isaías 57: 1 – 2 dice: Perece el justo, y no hay quien piense en ello; y los piadosos mueren, y no hay quien entienda que de delante de la aflicción es quitado el justo. Entrará en la paz; descansarán en sus lechos todos los que andan delante de Dios.
Si verdaderamente has creído en Cristo, le obedeces y sigues de corazón cuando te toque abandonar esta tierra te encontraras con el Señor quien te está esperando con los brazos abiertos.
“…mejor es el día de la muerte que el día del nacimiento.” Eclesiastés 7:1



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